Históricamente, la afirmación “fabricado con contenido reciclado” se refiere a materiales y productos hechos con reciclaje mecánico o tradicional. El reciclaje mecánico generalmente procesa dos tipos de plásticos ampliamente reciclados: PET y HDPE. Estos son los plásticos marcados con el Código de Identificación de Resina (RIC) 1 o 2: productos como botellas de agua transparentes de un solo uso y jarras de leche transparentes de un galón. El proceso de reciclaje mecánico incluye la recolección de residuos plásticos de los contenedores de reciclaje, su entrega a un centro de reciclaje, la limpieza y el corte, y luego la refundición y la formación de pélets de plástico que se utilizarán para fabricar otros productos.
El reciclaje mecánico es un proceso muy eficaz y ecológico que debe utilizarse siempre que sea posible. Sin embargo, el reciclaje mecánico generalmente no puede procesar los otros cinco tipos de plástico: artículos como recipientes de comida rápida, botellas de plástico de colores y marcos de gafas de plástico. Estos artículos tienen RIC 3 a 7 y generalmente terminan en vertederos o incineradores.
El reciclaje mecánico es útil, pero tiene limitaciones:
Muchos productos fabricados con contenido reciclado tarde o temprano acaban en el vertedero debido al infrarreciclaje o a la degradación con el tiempo. Por ejemplo, la tapa de una botella de agua puede reciclarse para convertirse en un recipiente de lápiz labial. Ese recipiente de lápiz labial, si se recicla, puede convertirse en un bolígrafo, y el bolígrafo, si se recicla, puede convertirse en puntas de cordones para zapatos. Llegado este punto, las puntas de cordones de los zapatos no pueden reciclarse y, a menudo, terminan en un vertedero.
El reciclaje mecánico demora la llegada del plástico al vertedero, pero eso no es suficiente. Necesitamos una solución de reciclaje complementaria para crear productos que mejoren nuestra calidad de vida y los mantengan en uso durante más tiempo.
A través de las tecnologías de reciclaje molecular de Eastman, estamos creando valor a partir de los desechos que el reciclaje mecánico no puede abordar. Estas tecnologías descomponen los desechos en sus componentes moleculares para que puedan reutilizarse una y otra vez, creando una vida útil infinita para los materiales que antes estaban destinados a ser desechados. El reciclaje molecular proporciona una nueva y poderosa herramienta en la lucha contra el desperdicio de materiales, la cual nos permite reimaginar y revolucionar los materiales.
En Eastman, utilizamos dos tipos diferentes de tecnologías de reciclaje molecular: la tecnología de renovación de poliéster y la tecnología de renovación de carbono.
La tecnología de renovación de poliéster (PRT) toma plásticos de poliéster, como botellas de refrescos, alfombras y ropa a base de poliéster, y los descompone en sus monómeros básicos. Luego, estos monómeros pasan por un proceso de polimerización para fabricar los productos finales.
La tecnología de renovación de carbono (CRT) toma una mezcla diversa de residuos plásticos, que hasta puede incluir plásticos mixtos, textiles y alfombras, y los utiliza como fuente de materiales. Luego, esa mezcla de residuos se convierte nuevamente en moléculas y componentes químicos para fabricar una amplia gama de nuevos productos de consumo.
El reciclaje mecánico y molecular son dos enfoques muy diferentes para el reciclaje, con beneficios claramente diferentes. El reciclaje mecánico debe aprovecharse siempre que sea posible porque es el proceso de reciclaje más eficiente y ecológico en el ámbito de los materiales. Sin embargo, sin el reciclaje molecular, será un desafío alcanzar las metas de sostenibilidad solo con el reciclaje mecánico.
El avance de las tecnologías complementarias de materiales y las soluciones circulares es fundamental para el compromiso de Eastman de generar cambios ahora.